Entre los estallidos de la noche se conformó tu figura ajena.
Libre de penumbras, libre de ensayos afónicos.
Pero presa de tu alma y de mi séquito.
Alzaste entonces la copa una vez más.
En la soledad de las penas danzaste, fuego con fuego.
Los cristales se esparcieron a tus pequeños pies.
El conjuro profetizado dió inicio a sus reacciones.
Juego sagrado con el brillo último de tus ojos.
Las estrellas, testigos fieles, quedaron en silencio
ante la magia suscitada desde dentro de los vientos.
Y en tu sonrisa se evocan alegorías de antaño.
Batallas revocadas e indiferentemente superfluas.
Combatimos lado a lado entre lágrimas y gemidos.
Entre anhelos nocturnos y repulsiones diurnas.
Sepultados por miradas obsoletas y palabras difusas.
Llega la calma, y con ella la verborragia.
Sólo nos divide un hilo de vicisitudes.
Una nimiedad de consuelo e infortunios encontrados.
Soplé; soplé y te elevaste por encima de todo.
Una vez más fue así por lo menos.
En un viaje sinfín, acólito y reina.
Imágenes alternas que quieren expresarse.
El destino envuelto en conceptos caóticos y abstractos.
Marcada a fuego la cruz del recuerdo.
domingo, 10 de abril de 2011
viernes, 18 de marzo de 2011
One night to remember
"Commitment" (compromiso), que es el nombre de su último álbum lanzado a fines del pasado año 2010, desgraciadamente no tuve y me siento, aún, mal por ello aunque su humana calidez me hiciera borrar, por completo, ese malestar anímico. Él sí lo tuvo y su show, según me dijeron, comenzó 21:30hs. en punto, como se había anunciado; hablando de su total y sincero profesionalismo. Entré y la guitarra escribía una melodía singular que daba comienzo al tema, que inmortalizó James "El Padrino del Soul" Brown, "It's a Man's Man's Man's World". El guía hizo honor a su nombre y me llevó hasta mi asiento, pidiendo permiso y disculpas procedí a sentarme en mi lugar, me abroché el cinturón y el conductor arrancó. Con su nítida y sensual voz me llevó por un viaje que me dejó con ganas de más, mucho más. Impecable su actitud, intachable su humildad me deleitó con su divino amor (Love's Divine), me explicó cual es su visión (My Vision) y conseguimos juntos (Get it Together) convertir una noche singular en especial, mágica e inolvidable a pesar del peso de sus errores (Weight of my Mistakes). Bajo las luces del Parque Lunar me comentó cuán loco (Crazy) estaba al compararse con el beso de una rosa (Kiss From a Rose), hablaba y decía que, en una vida correcta (The Right Life) no se puede poner de pie a la lluvia (I Can't Stand The Rain). Me hizo reír, cantar, bailar y hasta emocionarme, conmoverme y él lo hizo conmigo también; nos prometió un paraíso de amor en el futuro (Future Love Paradise) y lo enseñó con su show, con su entereza humana y su alma. Luego comentó la forma en la que miente (The Way I Lie) y reza por los moribundos (Prayer For The Dying), aunque nadie querría que hubiera que hacerlo; hizo partícipe a todos de sus secretos (Secret), proyectó su show soñado en todos y todos se lo devolvimos de igual manera: lleno de alegría, entusiasmo, emoción, cariño, idolatría e infinidad de adjetivos calificativos que no llegarían a representar ni expresar algo que fue realmente asombroso (Amazing). Se que olvido cosas porque mi memoria, como cualquier otra, es frágil; simplemente escribo esto en pos de homenaje y agradecimiento (si hasta somos del mismo mes y signo) a todo lo que representa él: Seal Henry Olusegun Olumide Adeola Samuel, privilegiadamente.
martes, 1 de marzo de 2011
ENSAYO II
Caminó por la penumbra sin encontrar la soledad que tanto anhelaba.
Quiso salir a tomar aire, regocijarse en el tumulto de la noche y comprendió que ya nunca más estaría solo.
Había logrado romper la barrera, aún cuando la fisura fuera tan pequeña que solo el viento pudiera pasar através de ella, había logrado quebrarla.
Por fin sus sueños descansaron en paz; contempló el rincón de la luz y descubrió un racimo de cruenta oscuridad adyacente.
Como si sus distintos matices cobraran vida, se distanciaron las caras que más le sonreían, que más lo admiraban y pedían por las caricias de sus manos.
Quiso transformarse en algo que no es, que no nació para ser y que no morirá para ser, más que sus deseos.
Los susurros del tiempo lo llevaron hasta ese mas allá del que aún intentaba escapar, luego el viento lo sepultó justo donde yacía al principio de este relato.
Una vez más todo volvía a empezar.
Quiso salir a tomar aire, regocijarse en el tumulto de la noche y comprendió que ya nunca más estaría solo.
Había logrado romper la barrera, aún cuando la fisura fuera tan pequeña que solo el viento pudiera pasar através de ella, había logrado quebrarla.
Por fin sus sueños descansaron en paz; contempló el rincón de la luz y descubrió un racimo de cruenta oscuridad adyacente.
Como si sus distintos matices cobraran vida, se distanciaron las caras que más le sonreían, que más lo admiraban y pedían por las caricias de sus manos.
Quiso transformarse en algo que no es, que no nació para ser y que no morirá para ser, más que sus deseos.
Los susurros del tiempo lo llevaron hasta ese mas allá del que aún intentaba escapar, luego el viento lo sepultó justo donde yacía al principio de este relato.
Una vez más todo volvía a empezar.
sábado, 26 de febrero de 2011
I
Te confieso un sentimiento, te enseño mi verdad.
Desde mi alma lo sincero no pierde oportunidad.
Considero los senderos, analizo antes de actuar.
Aunque a veces pierdo el rumbo, se que te he de encontrar.
No quisiera que pensaras que en mí no existen dudas,
pues a veces mis preguntas me dan respuestas crudas.
En los sueños te conozco, pues es allí donde me visitas.
Tanto en vigilia he permanecido para lograr que así existas.
Si volviera el tiempo atrás, comenzaría una y otra vez.
Sólo para caer en cuenta que es a ti a quien siempre busqué.
Con el soplo del destino ya no puedo volar más.
Redención pido a diario bajo las estrellas del más allá.
Me queda un único recuerdo, me queda un sólo pensar.
Desde mi alma lo sincero no pierde oportunidad.
Considero los senderos, analizo antes de actuar.
Aunque a veces pierdo el rumbo, se que te he de encontrar.
No quisiera que pensaras que en mí no existen dudas,
pues a veces mis preguntas me dan respuestas crudas.
En los sueños te conozco, pues es allí donde me visitas.
Tanto en vigilia he permanecido para lograr que así existas.
Si volviera el tiempo atrás, comenzaría una y otra vez.
Sólo para caer en cuenta que es a ti a quien siempre busqué.
Con el soplo del destino ya no puedo volar más.
Redención pido a diario bajo las estrellas del más allá.
Me queda un único recuerdo, me queda un sólo pensar.
Aunque no quiero perderte, se que algún día iré a despertar.
jueves, 17 de febrero de 2011
A diestro y siniestro
Formatos externos se conjugan y separan de una realidad alterna.
En ella, el origen de la vida y de lo finito tal como se lo aprecia.
Avanza la majestuosidad latente del escondido umbral de la memoria
mientras desaparecen los tibios complejos del lado obtuso y terrenal.
Subyugaré el equilibrio intranquilo de tus rincones oscuros.
Confuso pero determinado, el miedo sucumbirá ante la belleza espontánea.
Promiscuo, imperfecto, deformado, lúgubre corazón.
Extremos desolados se socavan en sintonía del siniestro.
Se disipa la soledad y se entierra la compañía del funesto.
Taciturna tu figura se consuela con desbocado orgullo.
Penumbras de olvidados designios se sujetan al rencor inusitado.
Tenaces los soles de la noche recuestan sus cabezas sobre los hombros del mar.
Corromperé el firmamento colosal de tus pensamientos físicos.
Distanciaré doloroso la superficie de los escondites de tu esencia
y en ella se transcribirá el lenguaje de los sentidos.
Sin profecías ni escuchas la contextura maltrecha del diestro.
En ella, el origen de la vida y de lo finito tal como se lo aprecia.
Avanza la majestuosidad latente del escondido umbral de la memoria
mientras desaparecen los tibios complejos del lado obtuso y terrenal.
Subyugaré el equilibrio intranquilo de tus rincones oscuros.
Confuso pero determinado, el miedo sucumbirá ante la belleza espontánea.
Promiscuo, imperfecto, deformado, lúgubre corazón.
Extremos desolados se socavan en sintonía del siniestro.
Se disipa la soledad y se entierra la compañía del funesto.
Taciturna tu figura se consuela con desbocado orgullo.
Penumbras de olvidados designios se sujetan al rencor inusitado.
Tenaces los soles de la noche recuestan sus cabezas sobre los hombros del mar.
Corromperé el firmamento colosal de tus pensamientos físicos.
Distanciaré doloroso la superficie de los escondites de tu esencia
y en ella se transcribirá el lenguaje de los sentidos.
Sin profecías ni escuchas la contextura maltrecha del diestro.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Ibas
Ibas montada en tu corcel de emancipación.
Al desplegar tus, irremediablemente, deformadas alas
ibas dibujando, con tímido recelo, tu sonrisa distraída
dejando, ausentes diseminadas, las huellas de tu esencia.
Ibas, inexorablemente, fragmentando el tiempo a tu alrededor
al paso que el cielo se abría a tu naturaleza indomable.
Ibas con la tormenta que sentenciaban tus inmemorables ojos
recreando el sendero perdido capturado por la soberbia de tu alma.
Ibas consumiéndote la luz que, anexada a tu vientre,
buscaba un punto de encaje donde fuera tangible tu entidad.
Ibas alienándote cada vez más del horizonte supérfluo
llevándote contigo un racimo adjetivado de percepciones.
Ibas surcando los vientos en dirección vertiginosa.
Te fundías y, en ti, se transparentaban las hebras del mar.
Ibas montada en nubes de efímera angustia y longeva suspicacia
desenterrando pájaros de sol ansiosos de verte llegar.
Al desplegar tus, irremediablemente, deformadas alas
ibas dibujando, con tímido recelo, tu sonrisa distraída
dejando, ausentes diseminadas, las huellas de tu esencia.
Ibas, inexorablemente, fragmentando el tiempo a tu alrededor
al paso que el cielo se abría a tu naturaleza indomable.
Ibas con la tormenta que sentenciaban tus inmemorables ojos
recreando el sendero perdido capturado por la soberbia de tu alma.
Ibas consumiéndote la luz que, anexada a tu vientre,
buscaba un punto de encaje donde fuera tangible tu entidad.
Ibas alienándote cada vez más del horizonte supérfluo
llevándote contigo un racimo adjetivado de percepciones.
Ibas surcando los vientos en dirección vertiginosa.
Te fundías y, en ti, se transparentaban las hebras del mar.
Ibas montada en nubes de efímera angustia y longeva suspicacia
desenterrando pájaros de sol ansiosos de verte llegar.
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lunes, 7 de febrero de 2011
Espacios Irrevocables
No sabré por qué estamos aquí, así, parados.
No sabrás por qué pasa esto, por qué es que pasa.
Si quisiera mirar al cielo se que no te encontraría.
¿En dónde estas cuando no estas?
El vacío cobra vida, como un animal hambriento se abalanza desde mi interior; se define en un instante, con garras y dientes destroza todo recuerdo durmiente, devora todo pensamiento etéreo, consume desde dentro. Se perfila para salir, una vez más de tantas ya que logró escapar, y así romper con las ilusiones del exterior; quebranta, desgarra, suprime, todo sucumbe a su paso. Detrás sólo el suelo y sus grietas lo observan avanzar errante y soberbio; detrás sólo un mar de anhelos rotos, despedazados por aquel que todo lo absorbe, todo.
Sus brazos se extendieron con el afán de alzarme, aún lo recuerdo; aún surca los espacios de mi memoria como una hoja que es víctima del juego despiadado del viento.
Viento destajador, llévate de una vez con tus azotes infranqueables ese vacío encarnizado y vil, arráncalo de raíz de un sólo soplido y llévalo a donde no encuentre escapatoria.
Sin penas ya, sin lamentos más que el súbito pensar, más que el cálido pero vertiginoso alumbrar de sus ojos menguantes; se quedó impredesciblemente en silencio, como ausente, como en sueños; pudientes estos de elevarse más allá de la danza sin gloria de los pájaros, de alcanzar los límites de todo; del abismo en su piel, del huracán en su vientre, de la colmena en su corazón.
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