martes, 1 de marzo de 2011

ENSAYO II

Caminó por la penumbra sin encontrar la soledad que tanto anhelaba.
Quiso salir a tomar aire, regocijarse en el tumulto de la noche y comprendió que ya nunca más estaría solo.
Había logrado romper la barrera, aún cuando la fisura fuera tan pequeña que solo el viento pudiera pasar através de ella, había logrado quebrarla.
Por fin sus sueños descansaron en paz; contempló el rincón de la luz y descubrió un racimo de cruenta oscuridad adyacente.
Como si sus distintos matices cobraran vida, se distanciaron las caras que más le sonreían, que más lo admiraban y pedían por las caricias de sus manos.
Quiso transformarse en algo que no es, que no nació para ser y que no morirá para ser, más que sus deseos.
Los susurros del tiempo lo llevaron hasta ese mas allá del que aún intentaba escapar, luego el viento lo sepultó justo donde yacía al principio de este relato.
Una vez más todo volvía a empezar.

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